¿Cómo entender la FELICIDAD en el siglo XXI?

27.12.2017

Una de las preguntas frecuentes que realizo en mis distintos entrenamientos cerebrales es : ¿cuántos de ustedes buscan la felicidad?, la respuesta abrumadora al solicitar que se levante la mano es que siempre más del 95% del auditorio extiende su brazo hacia arriba.

Pero, ¿La felicidad en realidad es algo que el hombre deba buscar?, después de muchos estudios y de revisar a varios autores, psicólogos y neurocientíficos la respuesta sigue siendo la misma. Un rotundo NO, entonces esto planteó el desafío del cual trata este artículo;

¿Qué es la felicidad?

Existen dos respuestas para este enigma del siglo XXI y son:

Desde el punto de vista del pensamiento humano la felicidad no es algo que debamos buscar o tener, en realidad es algo que debemos decidir ser, y es que desde muy pequeños nos acostumbraron a la absurda idea de que ¨ser feliz¨ se relaciona con la cantidad de cosas que tenemos. Pero aún más grave fue cuando entendí que esta no es la única métrica de un estado mental de plenitud, sino que lo que tienes debe siempre interrelacionarse con lo que los demás tienen, ¿y entonces?, no solo debes tener cosas para ser feliz, sino que estas deben ser mejor que las que los demás tienen y como si fuera poco, en relación a la moda reinante, es decir que alguien decide el nivel binario de lo óptimo o inadecuado del tener.

Hoy por hoy los hogares felices, llenos de fotografías con sonrisas en las que aparentemente las familias se comunican, disfrutan y comparten momentos en ambientes llenos de posesiones económicas y ambientes de última tendencia proliferan en redes sociales, como una competencia de álbumes de cromos llenos, ejemplares cuyo título es ¨RAZONES POR LAS QUE SOY MÁS FELIZ QUE TÚ¨.

Este primer indicio marca un concepto social importante, y es que la felicidad más que una aspiración humana en realidad es una moda contemporánea, una más de aquellas, por las que todos buscamos competir, como antes fue la tecnología o en años pasados la educación, tal es así, que incluso viajar más que un acto de crecimiento de conciencia, podría ser en realidad la búsqueda de nuevos escenarios en los que podamos mostrar nuestros ¨aparentes estados de plenitud en relación con quienes no lo pueden hacer¨

Ser feliz en realidad pienso que es una decisión consciente, la cual para poder fluir debe partir desde un profundo estado de GRATITUD Y COMPASIÓN, en el que me permito agradecer y apreciar lo que tengo, más no agrietar mi paz por lo que me falta y en la que empatizo con los demás y encuentro que mis talentos y mis ¨pertenencias psicológicas¨ (carácter, voluntad, confianza, etc.) pueden convertirse en herramientas poderosas y sinérgicas de desarrollo colectivo.

Según las neurociencias la felicidad se consuma en un coctel de cuatro químicos primarios: Dopamina, oxitocina, endorfina y serotonina. Estos ingredientes despiertan en nosotros un estado de paz y abundancia, que nos lleva a tener premoniciones positivas sobre el futuro, a apreciar cada segundo que vivimos e incluso podría generar la atemporalidad del cerebro, que se explica con frase como ¨todo pasó volando¨ ya que un momento feliz referencia a veces parece quitar la dimensión real al mismo tiempo. Pero es importante entender que para que este proceso neurofisiológico suceda, es primordial una consciencia superior en la que comprendas que todo te fue dado y nada te ha sido quitado y en el que eres una mezcla perfecta de virtudes para poner al servicio de los demás y oportunidades de mejora que solo se superan gracias a la relación también con los demás y en la que sepas que el regalo más grande fue el libre albedrío o libertad de decisión.

La felicidad entonces no se busca, la felicidad se decide, la felicidad no se compra, la felicidad se entrega para que se repotencie, la felicidad es un estado químico de tu cerebro que solo pasa cuando respondes contundentemente estas cinco preguntas:

¿De dónde vengo?

¿Quién soy?

¿A dónde voy?

¿Qué debo agradecer?

¿A quién puedo ayudar?

Sean felices entonces, porque este artículo lo escribí después de responder esas mismas 5 preguntas y lo hice por ustedes mis amigos y cerebros anónimos que están del otro lado de esta pantalla... 

Escrito por: Daniel Sánchez Paz y Miño, Director Brain Solutions®