El gran dilema de quien maneja mejor un vehículo, cerebralmente al descubierto por primera vez…

02.03.2018

En muchas oportunidades hemos sido participes principales o secundarios de momentos en donde se habla de que tan bueno es uno u otro sexo para la tarea de la conducción de un vehículo. Ellos por lo regular suelen atribuirse capacidades únicas sobre esta tarea, mientas que algunas de ellas llegan hasta a admitir ciertas dificultades que se presentan a la hora de buscar una dirección o aparcar el auto.

En un universo equilibrado en el que las capacidades han sido distribuidas genéticamente a cada uno de los géneros, existen evidencias neurocientíficas que evidencian este tipo de distinciones, como veremos a continuación:

Lo similar:

Comencemos diciendo que el cerebro humano está dividido lateralmente en dos hemisferios (derecho e izquierdo), debajo de estos existe el denominado cuerpo calloso que sirve como un puente de comunicación de datos entre uno y otro lado.

Las diferencias:

La primera justamente tiene que ver con este cuerpo calloso, ya que ellas presentan uno que tiene mayor volumen, tema que según científicos tiene que ver con integrar conceptos que pueden parecer más distantes entre sí (son más detallistas y abarcativas que los hombres), además esto determina que ellas suelen ocupar ambos hemisferios a la hora de tomar decisiones, mientras que ellos solo se focalizan en uno al hacerlo. Por ello las decisiones de ellas tardan un poco más en definirse.

La segunda tiene que ver directamente con la carga hormonal de cada género, como es conocido los hombres desde su adolescencia se ven expuestos a un torrente de testosterona que termina por definir no solo su género sino sus preferencias de comportamiento y pensamiento. Según el Doctor Nick Neave de la Sociedad Británica de Psicología en un reportaje escrito para la revista Intelligence encontró que estas diferencias podrían tener mucho que ver con el pensamiento espacial, mismo que es utilizado por nuestro cerebro a la hora de ubicar direcciones en los mapas, por las calles que circundan o incluso a la hora de parquear un vehículo tomando en cuenta las distancias.

El dato curioso:

¿Cree usted posible saber el nivel de su pensamiento espacial por efecto testosterona viendo las manos de la persona? La respuesta es SI. Científicos de la Universidad de Gienssen Alemania, hicieron un descubrimiento sorprendente. Afirman que la cantidad de testosterona al que un ser humano pudo haber estado expuesto en su proceso de formación tiende por manifestarse entre otras cosas en el dedo anular del anillo de bodas y sostienen que el largo de este con relación al dedo índice de la misma mano nos podría dar una curiosa manifestación física de la capacidad de pensamiento espacial del individuo sea este hombre o mujer.

Por tanto y si quiere hacer el experimento con su pareja, hijos o compañeros de trabajo, coloque la mano de forma relajada sobre una mesa y con el brazo totalmente perpendicular a ella y note el largo del dedo anular con relación al índice de su mano y el de sus compañeros y podrá tener una divertida forma de evaluar sus capacidades de ubicación de direcciones y aparcamiento de autos. 

Escrito por: Daniel Sánchez Paz y Miño, Director Brain Solutions®